domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Qué ven los alumnos y alumnas cuando se enfrentan a un libro de texto?

Como futuros profesores propongo el siguiente ejercicio: ¿qué ven los alumnos cuando se enfrentan a un libro de texto? La pregunta para nosotros, que poseemos un nivel de conocimiento amplio, desarrollado, puede tener una respuesta bastante sencilla, pero... ¡No olvidemos a quiénes van dirigidos realmente estos materiales! 

En esta entrada os adjunto mi presentación sobre uno de los temas de currículo de segundo de la ESO: "Las invasiones bárbaras". Se trata de un tema que va dirigido a alumnos que oscilan entre los doce y trece años. Su mentalidad a estas edades es un lienzo en blanco que como educadores tenemos que darle forma, fomentar un pensamiento crítico, ayudarles a enfrentarse a todo tipo de temática, sin olvidar, claro, que tienen que aprender lo que el tema les presenta. 


Una vez hayáis visto la presentación, me dispongo a desarrollar las ideas que se muestran. 

En primer lugar, me pongo en lugar de un alumno de segundo de secundaria. ¿Qué entiendo por bárbaros? Los ejemplos que pongo son algo antiguos, lo sé. ¿Pero quién no conoce a Viki el vikingo y a Astérix y Obélix? Apuesto a que si les preguntásemos a los niños de esa edad qué entienden por bárbaros, su respuesta no distaría mucho de los ejemplos que he dado. Por un lado, estaría Viki, un joven vikingo que tiene una inteligencia superior al resto de su familia y amigos. Por otro lado, Astérix y Obélix, el salvaje pueblo galo que no para de darle su merecido a los romanos. Estos dibujos esconden muchas cosas que hay que hacerles ver a nuestros alumnos. Y hay que valerse, claro, del temario que tenemos entre manos. Los pueblos bárbaros vivían en lo que hoy conocemos como el centro y el norte del continente europeo, en la frontera con el Imperio romano. Ambos pueblos vivían en aparente paz hasta que aparecen los hunos, provenientes de la estepa asiática, invadiendo a estos reinos. ¿Respuesta? Como es lógico, los bárbaros huyen y se adentran en el Imperio romano, los “invaden”. ¿Por qué se hace ver que es una amenaza? No lo sé. Lo que si hay que entender es que el Imperio romano no pasaba por su mejor momento, hecho que los bárbaros aprovecharon para tomar el poder de los nuevos territorios. Si lo habían hecho los hunos, ¿por qué no hacerlo ellos? Y aquí se pone de manifiesto en los libros de texto lo siguiente: los bárbaros son un pueblo despiadado que invadió a los pobres romanos. ¡Error! Este pueblo busca, como es lógico, la supervivencia y aprovechó la oportunidad que se le brindaba. Y no eran un pueblo tonto: sabían que los romanos eran superiores en muchos campos, como la economía, el sistema social o la política. De hecho adoptan sus costumbres y conviven con ellos. No los eliminan del mapa como se hace entender en los libros de texto. ¡Pensamiento crítico, por favor! Sabemos que la “película” que se les vende de vencedores y vencidos es atractiva para los niños, pero no es lo correcto. Hay que entender a ambas partes.

Por otro lado, vamos a analizar también los soportes de los materiales. En mi caso me centro en dos libros, de diferentes editoriales: Santillana y SM. Como futuros profesores debemos aprender a ser críticos también con este tipo de aspectos, ya que no debemos olvidar que el libro de texto sigue siendo el principal soporte a la hora de dar clase, nos guste más o menos. Hay que tener en cuenta aspectos como la estructura del tema, de su disposición de los mismos en las páginas, de sí los materiales de apoyo cumplen o no con su cometido. Como geógrafo, resalto sobre todo la idea de la cartografía usada en los libros de texto. ¿Realmente cumplen su papel? Con mi nivel de conocimiento me enfrento a ellos y soy incapaz de extraer información útil que apoye el contenido del tema. No quiero imaginar a los pobres alumnos de secundaria. ¡No me imagino sus tardes intentando descifrar esa maraña de flechas y colores colocados de manera aparentemente aleatoria para realizar los ejercicios propuestos del tema!

Por no hablar de los propios ejercicios. ¡No promueven nada el pensamiento crítico! Analizas ambos casos y se limitan a crear un ejército de papagayos que recite la lección sin inducirles a preguntarse nada, al menos de manera directa. No olvidemos que siempre hay alguna mente inquieta que se pregunta aspectos de la lección. Y como profesor, la sensación es indescriptible. Pero no es lo común.

Y ya si nos centramos en el tiempo, que considero aspecto imprescindible, junto con el espacio, para entender la historia, ¿qué opináis si no encontráis ningún eje cronológico en los dos libros que escogí para realizar la comparativa? Y no solo es mi caso, en las diferentes exposiciones comprobé que le pasó a más compañeros y compañeras. ¡Me echo las manos a la cabeza! No se debe entender la historia como hechos puntuales, “flotando” en el tiempo. Debemos inducir en las mentes de los chicos que la historia son una serie de sucesos que son sucesivos, valga la redundancia, consecuencias unos de otros. Y para ello hay que hacer referencia a ellos en un eje cronológico. Y no vamos a entrar en el debate de la representación de dichos ejes. Porque entraríamos en otra discusión parecida al de los materiales cartográficos. Pero por favor, hay que incluir ejes cronológicos en los temarios, simples pero con las ideas claras.

Por tanto, a modo de conclusión, no debemos olvidar a quiénes van dirigidos estos libros de texto. Sí, estoy pesado con el tema. Pero es que hay que ser crítico y cauto con esto si queremos que los contenidos históricos lleguen correctamente a las mentes, ya de por sí inquietas, de nuestros proyectos de adolescentes que manejamos en estas edades. Y para ello, los primeros que tenemos que estar preparados somos nosotros.

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