Como
futuros profesores propongo el siguiente ejercicio: ¿qué ven los alumnos cuando
se enfrentan a un libro de texto? La pregunta para nosotros, que poseemos un
nivel de conocimiento amplio, desarrollado, puede tener una respuesta bastante
sencilla, pero... ¡No olvidemos a quiénes van dirigidos realmente estos
materiales!
En esta
entrada os adjunto mi presentación sobre uno de los temas de currículo de
segundo de la ESO: "Las invasiones bárbaras". Se trata de un tema que
va dirigido a alumnos que oscilan entre los doce y trece años. Su mentalidad a
estas edades es un lienzo en blanco que como educadores tenemos que darle
forma, fomentar un pensamiento crítico, ayudarles a enfrentarse a todo tipo de
temática, sin olvidar, claro, que tienen que aprender lo que el tema les
presenta.
Presentación: https://www.slideshare.net/secret/oYbf2QqAY9TcUO
Una vez
hayáis visto la presentación, me dispongo a desarrollar las ideas que se
muestran.
En primer
lugar, me pongo en lugar de un alumno de segundo de secundaria. ¿Qué entiendo
por bárbaros? Los ejemplos
que pongo son algo antiguos, lo sé. ¿Pero quién no conoce a Viki el vikingo y a Astérix
y Obélix? Apuesto a que si les preguntásemos a los niños de esa edad qué
entienden por bárbaros, su
respuesta no distaría mucho de los ejemplos que he dado. Por un lado, estaría
Viki, un joven vikingo que tiene una inteligencia superior al resto de su
familia y amigos. Por otro lado, Astérix y Obélix, el salvaje pueblo galo que
no para de darle su merecido a los romanos. Estos dibujos esconden muchas cosas
que hay que hacerles ver a nuestros alumnos. Y hay que valerse, claro, del
temario que tenemos entre manos. Los pueblos bárbaros vivían en lo que hoy
conocemos como el centro y el norte del continente europeo, en la
frontera con el Imperio romano. Ambos pueblos vivían en aparente paz hasta
que aparecen los hunos, provenientes
de la estepa asiática, invadiendo a estos reinos. ¿Respuesta? Como es lógico,
los bárbaros huyen y se adentran en el Imperio romano, los “invaden”. ¿Por qué
se hace ver que es una amenaza? No lo sé. Lo que si hay que entender es que el
Imperio romano no pasaba por su mejor momento, hecho que los bárbaros
aprovecharon para tomar el poder de los nuevos territorios. Si lo habían hecho
los hunos, ¿por qué no hacerlo ellos?
Y aquí se pone de manifiesto en los libros de texto lo siguiente: los bárbaros
son un pueblo despiadado que invadió a los pobres romanos. ¡Error! Este pueblo
busca, como es lógico, la supervivencia y aprovechó la oportunidad que se le
brindaba. Y no eran un pueblo tonto: sabían que los romanos eran superiores en
muchos campos, como la economía, el sistema social o la política. De hecho
adoptan sus costumbres y conviven con ellos. No los eliminan del mapa como se
hace entender en los libros de texto. ¡Pensamiento crítico, por favor! Sabemos
que la “película” que se les vende de vencedores y vencidos es atractiva para
los niños, pero no es lo correcto. Hay que entender a ambas partes.
Por otro
lado, vamos a analizar también los soportes de los materiales. En mi caso me
centro en dos libros, de diferentes editoriales: Santillana y SM. Como futuros
profesores debemos aprender a ser críticos también con este tipo de aspectos,
ya que no debemos olvidar que el libro de texto sigue siendo el principal
soporte a la hora de dar clase, nos guste más o menos. Hay que tener en cuenta
aspectos como la estructura del tema, de su disposición de los mismos en las
páginas, de sí los materiales de apoyo cumplen o no con su cometido. Como
geógrafo, resalto sobre todo la idea de la cartografía usada en los libros de
texto. ¿Realmente cumplen su papel? Con mi nivel de conocimiento me enfrento a
ellos y soy incapaz de extraer información útil que apoye el contenido del
tema. No quiero imaginar a los pobres alumnos de secundaria. ¡No me imagino sus
tardes intentando descifrar esa maraña de flechas y colores colocados de manera
aparentemente aleatoria para realizar los ejercicios propuestos del tema!
Por no
hablar de los propios ejercicios. ¡No promueven nada el pensamiento crítico!
Analizas ambos casos y se limitan a crear un ejército de papagayos que recite la lección sin inducirles a
preguntarse nada, al menos de manera directa. No olvidemos que siempre hay
alguna mente inquieta que se pregunta aspectos de la lección. Y como profesor,
la sensación es indescriptible. Pero no es lo común.
Y ya si nos
centramos en el tiempo, que considero aspecto imprescindible, junto con el
espacio, para entender la historia, ¿qué opináis si no encontráis ningún eje
cronológico en los dos libros que escogí para realizar la comparativa? Y no
solo es mi caso, en las diferentes exposiciones comprobé que le pasó a más
compañeros y compañeras. ¡Me echo las manos a la cabeza! No se debe entender la
historia como hechos puntuales, “flotando” en el tiempo. Debemos inducir en las
mentes de los chicos que la historia son una serie de sucesos que son
sucesivos, valga la redundancia, consecuencias unos de otros. Y para ello hay
que hacer referencia a ellos en un eje cronológico. Y no vamos a entrar en el
debate de la representación de dichos ejes. Porque entraríamos en otra
discusión parecida al de los materiales cartográficos. Pero por favor, hay que
incluir ejes cronológicos en los temarios, simples pero con las ideas claras.
Por tanto,
a modo de conclusión, no debemos olvidar a quiénes van dirigidos estos libros
de texto. Sí, estoy pesado con el tema. Pero es que hay que ser crítico y cauto
con esto si queremos que los contenidos históricos lleguen correctamente a las
mentes, ya de por sí inquietas, de nuestros proyectos de adolescentes que
manejamos en estas edades. Y para ello, los primeros que tenemos que estar
preparados somos nosotros.
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